jueves, 11 de septiembre de 2008

Sin vida

Pues eso, que así estoy últimamente, sin vida o, para ser exactos, experimentando de nuevo la vida del opositor, ese colectivo extraño, casi sectario, que cada día ve como aumenta su número de miembros.
El opositor es un ser solitario, a la fuerza, incomprendido y a veces hasta digno de lástima por aquellos que le rodean. Pero de repente, aprueba su oposición y entonces ve como se convierte en el punto de mira de las envidias de amigos, vecinos y familia.
Ainss, que experiencia tan emocionante............... cuando apruebe (otra vez).

Por cierto, que mis temas no se parecen en nada a los de la foto, sobre todo en el blanco inmaculado, je je.