lunes, 25 de junio de 2007

El "folla-amigo"

Vaya por delante que no me gusta nada esa expresión, pero como es la que se utiliza para el tema, y es lo suficientemente descriptiva, como excepción, hoy, la utilizo.
Yo nunca he tenido uno de esos, o eran amigos o eran novios, nada de término medio; siempre he tenido que sentir "algo más" por alguien. A veces pienso que soy un poco carca, así me ha ido, claro.
Pero hete aquí que últimamente me venía yo planteando la posibilidad de cambiarle el rango a uno de mis amigos, por el que sí que podría sentir ese algo más, si no fuera porque ya no vivimos en la misma ciudad; así el peligro quedaría conjurado; ¿no dicen que la distancia es el olvido?, pues eso.
Llevábamos ya bastante tiempo medio en serio medio en broma con el temita (¿hasta donde llega lo serio y la broma?) y hoy me propone venir a visitarme con el "pack" (momento para hacer un chistecillo con el juego de palabras....) completo. ¡Anda!, ¡turismo sexual en plan castizo!, ¿pero para eso no estaba Cuba?. Directo a la yugular, sin rodeos. Pero eso no es lo malo, lo que me empieza a preocupar, es la proposición concreta que me hizo. Los que hayan leído el blog entero, o al menos los post en los que hablo de sexo (je, je) ya saben que últimamente me estoy especializando en propuestas sexuales, digamos, diferentes. Bueno, pues ésta es otra más del grupo, no doy más detalles porque es bastante íntima, pero eso es lo de menos. ¿Por qué no me ofrecen una noche de sexo normalita?, ¿por qué quieren experimentar cosas nuevas conmigo?; tengo esa curiosidad, porque servidora no da la imagen de la Diosa del sexo y del desenfreno más lujurioso, precisamente. Quizá sea por eso.
Cosas de la libido (que no líbido), supongo.
Otro que se queda sin ascenso, si es que no hay manera de hacer carrera conmigo.

domingo, 17 de junio de 2007

Reflexiones acerca de un remite

Resulta que tengo un vecino con el que además de compartir espacio vital, compartimos el primer apellido. Esto hace que, de vez en cuando, el cartero se confunda y lleguen a mi buzón sus cartas. Supongo que también se dará al contrario.
El hecho es que este viernes llegó por error una carta a él dirigida de la que lo primero que leí fue el remite. Provenía de una asociación de enfermos de una patología, digamos, peculiar. Bueno, esa no es la palabra exacta, se trata en realidad de una enfermedad tabú.
Casualmente alguien de mi familia también la padece, y nunca se habla de ella. Las pocas veces que alguien la menciona, la nombra con un eufemismo, X, por ejemplo. De hecho, yo me enteré siendo una adolescente que X era en realidad.... Z.
Por eso el remite me ha hecho pensar en la poca intimidad que da, porque, ¿realmente la persona a la que va dirigida quiere que se sepa que la padece?, no es lo mismo ser de la asociación de alérgicos al polen, por ejemplo, enfermedad común y aceptada, que de esta otra.
Es como si te llegara una carta con el remite de la "Asociación de Alcohólicos Anónimos", por ejemplo. ¿No hemos quedado en que éramos anónimos?, pues eso.
Quizá a esta persona no le importe que se sepa que la padece, eso sería estupendo, pero no deja de ser triste el hecho de que existan ciertas enfermedades que, sin ser ni siquiera contagiosas, generen rechazo en los demás o un cierto cambio en su actitud. Seguro que todo ello es debido a la falta de información sobre este tipo de enfermedades, pero puede que esté en la esencia del ser humano apartarnos de todo lo que no sea "un mundo feliz" y alejarnos del sufrimiento ajeno por un simple instinto de supervivencia.
Hay que ver la película que me he inventado yo solita por un simple remite, quizá el vecino ni padezca esta enfermedad, quizá sea un colaborador o trabajador de la asociación, o qué se yo.
Y a todo esto: ¿Qué hago yo haciendo estas reflexiones absurdas si ni siquiera conozco al interesado?. Tengo que aumentar mi vida social. Urgentemente.

martes, 5 de junio de 2007

Amigos

Cuando más triste estás y más sola te sientes, de repente, alguien se acuerda de tí y recibes una llamada, así sin más, sin ningún motivo, sólo porque esa persona pensó en tí y le apeteció charlar de nada en especial.
No te lo dije, porque no sabes que mi ánimo está bajo, pero lo hago desde aquí (esperando que no me descubras nunca): ¡gracias!, me has alegrado el día.
Es bonito sentirse querida de vez en cuando.