viernes, 24 de noviembre de 2006

Te echo de menos

Hoy pienso en tí y te echo de menos. Pero tú no te lo mereces, ni siquiera has vuelto a llamar.
Pierdo el tiempo recordándote cuando podría estar con J. o con A. o incluso con C. o D. ¿Por qué cuando tantas oportunidades llaman a mi puerta no puedo eliminar tu sonrisa de mi mente?.
El amor es un asco.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

A Dios pongo por testigo

Pues eso, que a Dios pongo por testigo que no volveré a tocar más la plantilla del blog. He estado enredando y se me ha ido todo al carajo. Cagüentó!. Hasta digo palabrotas, con lo finísima y educadísima que soy yo.
Bueno, que se quede así, ya no hago nada más, no vaya a ser que la fastidie más.
Por cierto, aprovecho para afirmar que sigo viva.
Otro día más.

viernes, 10 de noviembre de 2006

No soy cariñosa

Ya lo dejo claro en el título del post de hoy: no soy una persona cariñosa, o al menos no cariñosa al uso. Vamos, que no soy de las que van repartiendo besos y abrazos como la mujer esa de la India, ya sabéis a quien me refiero, "la abrazadora mundial". Se pasa todo el día dando abrazos, la pobre, debe llegar a la noche con un dolor de brazos.... Eso sí, dicen que reparte energía positiva, no sé, quizá debería ir a verla a ver si me toca algo, que buena falta me hace.
Ups, que me desvío del tema. Lo que quiero decir con la entrada de hoy, es que a mí no se me da bien exteriorizar los sentimientos, al menos en lo que se refiere al amor o al dolor, porque la alegría y la felicidad no las puedo disimular. Algo es algo. Seguramente es debido en parte a mi timidez, pero también tiene que ver con un profundo (o exagerado quizá) respeto hacia el espacio de los demás. Sin embargo, a pesar de no prodigar estos gestos de cariño, yo demuestro mi afecto mediante fórmulas mucho más sutiles y a las que se les puede dar menor importancia, por ejemplo, si alguien empieza en un nuevo trabajo, nunca faltará una llamada o un mensaje mío para desearle suerte la noche anterior y otro más la noche siguiente para preguntarle como fue el primer día, nunca olvido un cumpleaños.... Este tipo de cosas.
Sin embargo, a pesar de lo anterior, me encanta que me den "afecto físico", es decir, besos, achuchones y demás. Vamos, que me gusta que me soben. Y ojo, que no estoy hablando de amor, sólo de cariño. Y ésto me pasa con cualquier persona que conozca y me caiga bien. Bueno, no con todos. Sólo hay dos personas que me provocan el efecto contrario, que me dan asco.
Sí, ya sé que suena horrible, porque son dos personas a las que tengo mucho aprecio, pero es superior a mis fuerzas, no lo soporto. Una de ellas es mi primo Raúl, y el otro, mi amigo Carlos.
Lo del primero es mucho más grave, porque nos hemos criado juntos, es muy cariñoso y está siempre pegándome achuchones, haciéndome cosquillas y demás. Sin embargo, me gusta cuando lo hace su hermano David, que es igual o peor que él.
Con Carlos es distinto, él tampoco es muy cariñoso, es una persona bastante fría, pero también muy respetuosa, yo achaco a lo segundo el hecho de que casi nunca tenga un gesto físico conmigo. Pero a veces lo ha tenido, y he sentido la misma sensación de asco (no hay otra palabra para definirlo) que con Raúl. Además, ahora sé que Carlos está enamorado de mí, así que la cosa se complica aún más.
Este es un post atípico, pero me siento fatal por tener esos sentimientos y estar aguantándolos delante de ellos. Creo que soy una persona horrible.
Lo siento, tenía que desahogarme.
(Por cierto, Dorian sólo tuvo conmigo un gesto de esos una vez, hace ya varios meses, y sólo con éso ya fui feliz. Soy una ilusa).

viernes, 3 de noviembre de 2006

De dietas

Hoy he quedado con mi amiga Eva. Tenemos la tradición, desde el instituto, de quedar de vez en cuando para comer (siempre en el mismo sitio, que para algo es una tradición) y después ir al cine. Ahora ya no quedamos tanto, se casó y sus prioridades pasaron a ser otras. Tampoco ha habido cine, tenía la tarde reservada para ir con Rubén (el marido) a comprar el nuevo lavavajillas. Vamos, un planazo.
Pero me hacía falta verla y charlar sobre Dorian, al que, por cierto, ella nunca soportó. Así que está encantada con la situación, y su consejo fue el siguiente:
"Tú lo que tienes que hacer es buscarte un buen tío que te quiera y te trate bien".
Hala, ahí queda eso, como si fuera tan fácil.
Pero este post no va sobre Dorian (no quiero que su figura manche el blog nunca más), sino sobre Eva. Más concretamente, sobre su estado actual: está a dieta, otra vez.
Ella siempre ha sido gordita (y guapa), lo mismo que toda su familia. Y creo que desde que la conozco siempre ha estado a dieta. Pero siempre han sido dietas a base de pastillas y cosas así. Resumiendo, que nunca han sido eficaces. Supongo que la falta de ejercicio y bastantes precocinados tuvieron algo de culpa.
Bueno, pues como iba diciendo, hoy fuimos al "restaurante" de siempre, cierta hamburguesería muy conocida, por cierto. Y allí estaba yo, en la cola, preparada para pedir nuestro tradicional menú "me-lo-pone-todo-y-el-helado-de-chocolate-doble", cuando ella con cara de susto me dice:
"Quieta" (leer al estilo Chiquito). "¿Tú sabes las calorías que tiene todo eso?, claro, como tú estás delgadita....(aquí creí notar cierta mirada de envidia), a mí pídeme una ensaladita".
Creo que la cara de asombro que puse se reflejó en todos los espejos.
Luego me explicó que está a dieta (otra vez) porque Rubén le ha dado un toque de atención. ¡Toma ya! Eso sí que es un "buen tío que te cuide". (Por cierto, ¿alguien sabe por qué los casados engordan?).
El caso es que esta dieta es de las de verdad, de esas de contar calorías, lípidos, hidratos de carbono y demás ingredientes.
¡Hasta tiene un cuaderno en el que apunta lo que puede comer cada día!: "Si ahora como ésto, son X calorías, así que tendré que renunciar a ésto otro y a lo de más allá para no pasarme, entonces me sobran X-Y calorías, que me las puedo gastar en aquello, que además tiene pocos hidratos.....". Ojiplática me quedé, ni las más altas finanzas le llegan a la suela del zapato. También descubrí lo útil que es la calculadora del móvil. (¡Sólo le faltó calcular logaritmos!). Y lo peor de todo, nunca me he sentido tan culpable por comerme una hamburguesa y un helado de chocolate.
De vuelta a casa me he parado a pensar (malo, malo, malo) que desde que volví a estudiar hago una vida totalmente sedentaria y que como siga así también voy a engordar. ¡Horror, lo que le faltaba a mi autoestima!. Así que aquí me tenéis, calculando calorías yo también y descubriendo que al ritmo que llevo, dentro de tres meses tendré que renovar todo el vestuario.
Creo que me voy a poner a dieta yo también. (¿He comentado ya que carezco de personalidad?).
¿Cuantas calorías tendrá la tortilla de patatas que voy a cenar?.

miércoles, 1 de noviembre de 2006

De la blogosfera

Gracias a este encierro cartujano que me he impuesto, estoy descubriendo cosas interesantes y, no, ninguna de ellas tiene que ver con mi yo interior, ni con la paz espiritual ni con nada tan filosófico y pedante.
No, lo que estoy descubriendo es el universo del blog. ¡Toma ya! ¡Y eso lo dice una que edita el suyo propio!.
Debo reconocer que, cuando empecé este blog no tenía ni la menor idea del funcionamiento del mundillo bloggero. Simplemente me picó la curiosidad (si los demás lo hacen, ¿por qué no yo?, que poca personalidad tengo, madre), y me lancé, sin saber ni como se creaba. Ni que decir tiene que me fui a lo más fácil: "Cree su propio blog en tres pasos", esta es la mía, pensé. A continuación le di a la tecla de " Crear blog" y " sí a todas las opciones". Y ya veis el resultado: un blog de andar por casa, sencillito. (Por cierto, que todavía no sé ni como se suben imágenes ni sonido, pero ya llegaré a ello).
Por otro lado, no sé escribir, ni tengo una vida apasionante sobre la que pueda hablar (si tuviera imaginación me la podría inventar, pero tampoco es mi caso, todos tenemos limitaciones), por lo que a los ojos de cualquiera podría parecer que estoy perdiendo el tiempo tecleando mis desvaríos mentales, pero he descubierto que el escribir estas tonterías me ayuda a pensar y como tengo tan mala letra... Pues ¡hala! me creo un blog para mí misma (egocéntrica que es una). Y tan feliz.
Bueno, pues como iba diciendo, llevo un tiempo dedicándome a leer blogs. No tenía ni idea de la cantidad de gente que vuelca sus "pensamientos-vivencias-paranoias raras" en la red. Ha sido un descubrimiento la tecla de búsqueda aleatoria de blogs. Hay de todo, desde los que tienen (o eso creen) pretensiones literarias, algunos con gran talento, por cierto, hasta las cosas más peregrinas, como una mujer que se dedica a hacer figuritas de ganchillo y utiliza este medio para venderlas. Sin olvidar los fanáticos del gore y aficiones raras varias o los pseudoreligiosos y apocalípticos. Por cierto, ¿habéis visto el del hombre que se dedica a contar el Antiguo Testamento con muñequitos Clicks (o como se diga)?. Y sin olvidar, claro está, a los que se dedican a publicar fotos de su querido perro o de su bebé. ¿Qué pensará la criatura al verse de esa guisa?. (Me refiero al niño, porque el perro poco puede opinar, el pobre).
De todos ellos, los que más me gustan ( y donde incordio un poco dejando un comentario) son aquellos en los que la gente con mayor o menor sentido del humor (e incluso a veces sin él) cuenta sus vivencias diarias, sean éstas reales o ficticias. Es tranquilizante ver que a todos, en todo el mundo, nos suceden las mismas cosas. ¿O debería ser preocupante?.
Me gustaría ser psicóloga para poder explicar la atracción que sentimos por dejar entrever nuestras vidas gracias al anonimato de internet, y, a su vez, el interés por "espiar" las experiencias de los demás. ¿O es compartir?.
Sigo buscando nuevas historias.
Una ávida lectora de blogs.
P.D. Encontrar urgentemente un manual de blogs para torpes.