miércoles, 27 de diciembre de 2006

No tengo suerte en el amor

No, no tengo suerte, o será que no se elegir, o que soy boba. Creo que la última opción gana por goleada. Pero eso hace que me sienta aún peor.
Cuando estaba a punto (recalco lo de "a punto") de olvidar a Dorian, conozco a G. Un chico divertido, cariñoso..... Vamos, de los que me gustan. Nos hacemos amigos y hasta alcanzamos un buen grado de confianza, lo que hace que me confiese un problema, bastante serio, que tiene. A partir de ese momento Sibyl despliega todo su manto protector, se viste la armadura y se lanza directa a combatir el mal. Ella sola, así de cabeza. Y mientras tanto, G, descansa.
Todo ese esfuerzo me ha producido un gran desgaste, pero al mismo tiempo he conseguido quitar a Dorian de mi pensamiento y empezar a ver con otros ojos a G. Y justo ahora, cuando casi podía empezar a ver de nuevo la luz, G. me confiesa que está enamorado de C., y no sólo eso, sino que la historia está inacabada y vete tú a saber como terminará.
C., no podía ser otra, claro, es un ser encantador. Yo que los conozco a los dos, nunca creí que hubiera algo entre ellos, y mira, menuda historia.
Nada, otra vez a recular y a volver a ocultarme en mi cueva. Esta vez no hubo suerte, tampoco. Otra vez será.
Y lo peor es que mientras escribo mi pequeño desahogo, tú estás en el messenger bombardeándome con tus problemas (los que ya conocía y los nuevos ) pidiendo mi ayuda. ¿Y de mí quién se ocupa?.

martes, 26 de diciembre de 2006

Por fin se acabó el fin de semana navideño

Odio la Navidad. Sí, ya sé que es un argumento muy manido, pero es así. No soporto la reunión anual de mi familia. Será porque mi familia no se puede definir exactamente con el término "familia unida". Más bien, podría definirse como, "familia que no se soporta". No estoy hablando de la familia más cercana, lo que se conoce como "núcleo familiar", es decir, padres y hermanos. Nosotros nos toleramos bastante bien, y creo que hasta nos queremos. No, me estoy refiriendo a la familia a lo grande, o sea, abuelos, tíos, primos y demás especímenes.
Todos los años es la misma historia: viaje hasta el pueblo con los consabidos atascos y cabreos del personal, llegar a una casa vieja y cerrada, donde hace un frío que pela. ¿Por qué no pondrán calefacción?. Luego los besos de rigor, los "¡Qué guapa estás!", "¿Te has cortado el pelo?", y bla, bla, bla. Pero todavía falta lo peor, repartir las habitaciones. Y claro, como no hay suficientes camas para todos..... ¿Con quién me tocará dormir este año?. No sé que prefiero, si con las primas pequeñas o con la tía solterona. Qué cruz, Dios mío.
Supongo que cuando muera la abuela todo será distinto. Pero no os engañéis, todo este paripé no es por ella, no. Mi abuela (ni su marido) nunca quiso a sus hijos, ni mucho menos a sus parejas ni a los hijos de sus hijos. Así que lo de la reunión familiar para todos es un engorro, yo sé que por ella, nos mandaba a todos a paseo (y por sus hijos también), pero, claro, el pueblo, el que dirán....
Así que ahí estamos todos, intentando aguantarnos unos a otros poniendo buena cara. Y eso, con el frío que hace en esa casa, es muy difícil, creedme.
Bueno, ya pasó el primer trago, el de fingir que nos alegramos cuando nos vemos (es una vez al año, tampoco es para tanto); también el segundo, el reparto de camas, que para mí es lo peor, esta vez me tocó la tía solterona, cachisss!!!, me toca dormir acurrucada en una esquina de la cama y rezando para que no me de patadas. Pues sí que empezamos bien.
Este año le corresponde hacer la cena a la tía T., vaya trabajo que le ha caído. Da igual lo que se esfuerce, la abuela sacará pegas a todo; que si ésto no me gusta, que aquello es una tontería, que si has hecho mucha comida para nada..... Todos los años lo mismo, cambia la víctima, pero el guión es el mismo. Y la tía T. hasta las narices y a punto de mandar a paseo a la abuela, al marido y a todos nosotros. Sería divertido que alguien lo hiciera alguna vez de verdad.
Después haces apuestas contigo misma para ver quien de los tíos se emborracha primero, y ruegas que no sea tu padre, porque si no, ya la hemos liado. Te elegirá a tí como blanco y ya sabes cual será la batería de reproches: "esta hija mía, que no hay manera de que se eche un novio decente".... Aunque eso suele ser cosa de las madres, en mi familia es mi padre el empeñado en casarme. Ya dije que mi familia era peculiar.
Bueno, hemos terminado con los postres. A estas horas, quien más y quien menos está con una copa de más y llega el momento de hablar de política. Adiós, este si que es el plato fuerte. Momento de acostar a los niños, que llevan desde hace un buen rato berreando. Y digo yo, ¿podrán las pobres criaturitas dormir con las voces que "los mayores" están dando ahora?. Pues parece que sí; qué lindos son los niños, tan inocentes. Cualquiera diría que se han pasado toda la noche pegando gritos y correteando por la casa empujándonos a todos. En el fondo, siento envidia de no poder hacer lo mismo, y, al mismo tiempo, recuerdo lo bien que lo pasaba yo cuando tenía su edad haciendo esas mismas cosas. Vaya, los enanos están haciendo que me ponga sentimental. No, sólo ha sido un espejismo, la noche continúa, y las voces, y las discusiones politiqueras. No puedo más, me voy a la cama. Espero que cuando venga la tía no haga mucho ruido, no quiero que me despierte. Es una esperanza vana, lo sé.
Bueno, sólo queda la comida de mañana, y después, todo acabó, hasta la próxima. Carretera y a casita.
Me gustaría que mi Navidad fuera distinta, pero no lo es. Sin embargo, es odioso que me queje, porque hay tanta miseria en el mundo, tanta gente que lo pasa mal, tanto sufrimiento.... Por eso, quiero mostrar mi admiración por todos aquellos que, de una manera u otra, ayudan a los demás, aunque sólo sea subiendo las bolsas de la compra a una anciana. Eso me reconcilia con el mundo. Ojalá yo sea capaz de hacer lo mismo.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Propuestas sexuales

Ayer me fui de copas con un buen amigo, de esos de "los de siempre". Sirva ésto como aviso para entender un poco mejor el estado en que F se encontraba. Ja, ja.
La noche empezó como es habitual, bien, risas y demás y, entre copita y copita, el tonteo de rigor. El pobre sabe que no tiene nada que hacer conmigo, pero siempre lo intenta, al menos, una vez, ¡quien sabe!, quizá algún día me pille con la guardia bajada.
La noche se fue poniendo cada vez más "picantona", se nota que estaba relajado, y es muy fácil hablar conmigo de cualquier cosa. Total, que nos pusimos a hablar de fantasias sexuales y demás. Hasta que me contó la suya más personal: parece ser que al caballero le pondría increíblemente el hecho de que yo (y por lo que parece sólo yo) le observara mientras practica sexo. Imaginaos mi cara: a cuadros me quedé. Luego me propuso ligarse a cualquier chica del pub (es de los que no tienen problemas para eso), llevársela a casa y enchufar la web-cam para que yo les viera. Contesté que no, claro, y hoy ya anda el pobre compungido por si pienso que es un obseso o algo así. Ja, ja, nada más lejos de mi pensamiento, cada uno que disfrute a su manera. Sin embargo, sí me pareció rara la petición.
Y eso me lleva a pensar que algo extraño debe estar sucediendo, porque mirad las últimas "ofertas" sexuales que me han hecho: un trío, cibersexo, y ahora, ésto.
Yo sólo quiero un tío normal. (¿O quizá es ésto lo normal?).

viernes, 1 de diciembre de 2006

Ventajas de estar triste

Pues sí, aunque no lo parezca, estar triste tiene sus ventajas; ahí van algunos ejemplos:
1) Tengo que estudiar, no tengo ganas. Bueno, como estoy triste, me doy la tarde libre a ver si me animo. (O sea, que no doy un palo al agua).
2) Dieta, uff, no debería caer en la tentación del chocolate, pero como estoy triste, me doy un homenaje.
3) Estoy triste, no me apetece salir. Mejor, así no tengo que aguantar a la pesada de N. (Por cierto, ¿por qué mis amigos tienen unas novias tan tontas?)
4) Como no salgo no tengo que pensar en qué ponerme. ¡Qué alivio!. Que si ésto ya me lo puse hace dos semanas, y no voy a repetir modelo tan pronto, que si me pongo algo atrevido con el consiguiente ataque de celos de la tal N. y bronca en la pareja (no entiendo por qué las novias de mis amigos tienen celos de mí, si es vox populi que sólo tengo ojitos para el mamón de ....Bueno, ya sabéis). Que si hace frío y mejor algo cómodo... (Debería preocuparme, empiezo a sacrificar el ir sexy por el ir abrigada, cosas de la edad, ¡Ay madre!).
En fin, que todo son ventajas, oye.