lunes, 23 de julio de 2007

Un rayito de luz

Utilizo este título tan cursi para anunciar algo que parecía increible: ¡He conocido a alguien!, pero antes de que empecéis a realizar ofrendas florales ante tamaño milagro, frenad vuestra alegría, que no es lo que parece, o por lo menos, no todavía. La noticia no da para más, "sólo" he conocido a alguien, nada más, aunque para mí, después de todo lo que pasó con el innombrable, me parecía casi imposible que me pudiera fijar en alguien más. Pero ya veis, por aquí se ha asomado M., alguien con quien conecto bastante, aunque todavía está por ver si habrá o no historia; para empezar, vivimos en ciudades diferentes y bastante separadas, aunque por temas de trabajo suele venir por aquí. Pero no adelantemos acontecimientos, por ahora sólo somos amigos, quizá no llegue a más, pero a día de hoy, me da igual. Vuelvo a tener una ilusión, y eso es lo que importa. A partir de ahí, lo que tenga que ser, será.

miércoles, 4 de julio de 2007

La mala educación (y no me refiero a la peli de Almodovar)

Una de las cosas que más detesto es la mala educación en la gente. Y no estoy hablando de una educación tan exquisita como para saber, por ejemplo, con qué cubierto se come cada alimento o a quien ha de saludarse primero al entrar en una habitación, cosas que están tan de moda entre la gente "snob" y para lo que existen numerosos libros de "autoayuda". No, me estoy refiriendo a las normas más básicas de convivencia y urbanismo, algo que debería surgir de cada uno por simple sentido común.
Reconozco que quizá sea la estricta educación que he recibido en este sentido lo que haga que ciertos detalles me superen, pero no puedo evitarlo. Ahí van varios ejemplos de ello:
-¿Por qué alguien que va en un transporte público, ya sea tren o autobús, después de tomarse una lata de lo que sea o comerse una bolsa de "deliciosa basura" tiene que dejar la sudodicha lata o bolsita de marras ahí?. ¿Qué le cuesta tirarla en la papelera que hay en el mismo tren o justo al lado de la parada del autobús?. De verdad que no lo entiendo.
-Lo mismo me pasa con los paquetes de tabaco (por ejemplo). A ver, si te fumas el último cigarro, ¿por qué tiras la cajetilla al suelo?, ¡si un poquito más allá hay una papelera!.

Yo tenía una profesora, que cuando nos enseñaba estas reglas y protestaba por lo guarra que era la gente, siempre decía: "seguro que en su casa no lo hacen". Pues bien, ya empiezo a dudar de ello, porque en el edificio donde vivo también aparecen las cajetillas de tabaco, las colillas, el plástico de pastelitos...... Y ya no es en la calle, que es el rellano de tu casa, ¿o es que no consideras que es tu casa?, ¿Te da igual que la gente que invitas a visitarte vea eso?, porque a mí no, no me gusta abrir la puerta de casa por la mañana y encontrarme esa basura ahí delante.

Me estoy centrando en el tema de la basura, pero no sólo es eso, es una sensación más general, el ver que alguien sabe que está molestando, pudiendo hacer lo que sea que esté haciendo de otra forma, sin incordiar, pero simplemente pasa de ello.

Un ejemplo más lo tengo en mi trabajo (ya sabéis que no estoy demasiado a gusto ahí). Una de las "amigas" de mi compi se pasa por su mesa todos los días para "marujear" (que nadie se ofenda por la expresión). Pues bien, nunca me ha dirigido la palabra ni me ha saludado a pesar de que estoy bien cerquita. Pero eso no es todo, todos los días también me la encuentro por la escalera y tampoco me saluda. ¿Qué le cuesta decir un simple hola?, pero eso sí, yo siempre le suelto un "hola, buenos días" con cierto recochineo interior. El día que me responda me caigo de la escalera de la sorpresa.

Pero todo lo anterior no es lo que más me molesta, no. Lo peor viene ahora: ¡¡¡¡¿Nadie le ha dicho a mi vecino de arriba que no está bien ponerse a taladrar a las doce y media de la noche de un martes?!!!!. ¡Qué la gente madruga para ir a trabajar y tiene que dormir!.

Ainss, qué cruz.

domingo, 1 de julio de 2007

Estudiar

Mal, muy mal. Si quiero subir de nivel y dedicarme a lo que realmente me gusta, tengo que estudiar, y mucho; no nos engañemos, una oposición (cualquiera) sólo se saca estudiando (yo ya he aprobado una y lo sé muy bien). Y cuanto más alto es el nivel, más hay que estudiar. No hay atajos. Y aquí estoy yo, perdiendo toda la mañana de un domingo leyendo blogs (qué bien escribe alguna gente). Si es que soy boba; ya puestos a no hacer nada productivo que mejore mi estatus laboral ( y sobre todo económico, no nos engañemos) podría haber cogido el primer tren que me llevase a algún lugar con playa y aprovechar este primer día de julio como Dios manda: sol y mar, una combinación perfecta. Prometo hacerlo algún día aunque sólo sea por salud mental ( y qué narices, por un bonito bronceado en mi piel, ja ja).
El verano no está hecho para estudiar.
La vida del opositor es un asco, y la del trabajador-de-mañana/opositor-de-tarde-y-fin-de-semana, un coñazo. Y vale, que ya sé que tengo suerte, un trabajo para toda la vida que me deja las tardes libres y que hay gente que curra todo el santo día y encima estudia y aprueba, pero eso sólo me hace sentir peor, así que pensadlo pero no golpearme con ello, please.
Necesito una buena juerga, pero ahora me espera el "fairy" y la colección de platos de la cena y el desayuno, que amenazan con salir del fregadero y venir a buscarme; y peinarme tampoco estaría mal, ja ja.
Daos un chapuzón a mi salud.