viernes, 9 de febrero de 2007

Envidias

No deja de sorprenderme lo envidiosa que es la gente; ahora, con el tema de mi aprobado, estoy observando curiosas reacciones. Claro que hay mucha gente que se alegra de corazón, pero hay otra, curiosamente dentro del grupo de "amigos íntimos" (¿quien dijo aquello de "con amigos así, para qué quiero enemigos"?) que destilan quina por todos los poros. He oído de todo, desde aquello de "eso ha sido suerte" (parece que no cuenta el esfuerzo de estudiar), pasando por "las plazas están dadas, seguro que tienes enchufe" (es archiconocido mi íntima relación de parentesco con la portera del chófer del subsecretario del Ministro X, no te digo) a mi favorita: "pero esa oposición es de un nivel muy bajo, ¡con los estudios que tú tienes!, renunciarás a ella, ¿no?" (por supuesto, me presenté porque me aburría, no tenía otra cosa mejor que hacer). Claro, que éstos, al menos, no lo disimulan, pero luego están otros, los que te dicen "qué bien" pero les pasa por la cara un mueca de "gesto torcido" que....
En fin, será que el ser humano es de naturaleza envidiosa. Aún así hay dos tipos de envidia, porque una cosa es que yo (ser envidioso) quiera lo mismo que tú, y otra es que no sólo lo quiera sino que además quiero que tú (objeto de mi envidia) pierdas lo que envidio. El primer tipo es entendible, todos tenemos debilidades, pero el segundo me parece ya de una vileza infumable.
Espero no ser así nunca.
De todas formas, estas reacciones, aunque me da pena que provengan de gente que aprecio, no me van a afectar: chico/as, aunque os reconcoma las entrañas, ¡Sibyl es funcionaria! (bueno, en ciernes, pero de la otra forma queda mejor).

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