Cuando más triste estás y más sola te sientes, de repente, alguien se acuerda de tí y recibes una llamada, así sin más, sin ningún motivo, sólo porque esa persona pensó en tí y le apeteció charlar de nada en especial.
No te lo dije, porque no sabes que mi ánimo está bajo, pero lo hago desde aquí (esperando que no me descubras nunca): ¡gracias!, me has alegrado el día.
Es bonito sentirse querida de vez en cuando.
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