miércoles, 4 de julio de 2007

La mala educación (y no me refiero a la peli de Almodovar)

Una de las cosas que más detesto es la mala educación en la gente. Y no estoy hablando de una educación tan exquisita como para saber, por ejemplo, con qué cubierto se come cada alimento o a quien ha de saludarse primero al entrar en una habitación, cosas que están tan de moda entre la gente "snob" y para lo que existen numerosos libros de "autoayuda". No, me estoy refiriendo a las normas más básicas de convivencia y urbanismo, algo que debería surgir de cada uno por simple sentido común.
Reconozco que quizá sea la estricta educación que he recibido en este sentido lo que haga que ciertos detalles me superen, pero no puedo evitarlo. Ahí van varios ejemplos de ello:
-¿Por qué alguien que va en un transporte público, ya sea tren o autobús, después de tomarse una lata de lo que sea o comerse una bolsa de "deliciosa basura" tiene que dejar la sudodicha lata o bolsita de marras ahí?. ¿Qué le cuesta tirarla en la papelera que hay en el mismo tren o justo al lado de la parada del autobús?. De verdad que no lo entiendo.
-Lo mismo me pasa con los paquetes de tabaco (por ejemplo). A ver, si te fumas el último cigarro, ¿por qué tiras la cajetilla al suelo?, ¡si un poquito más allá hay una papelera!.

Yo tenía una profesora, que cuando nos enseñaba estas reglas y protestaba por lo guarra que era la gente, siempre decía: "seguro que en su casa no lo hacen". Pues bien, ya empiezo a dudar de ello, porque en el edificio donde vivo también aparecen las cajetillas de tabaco, las colillas, el plástico de pastelitos...... Y ya no es en la calle, que es el rellano de tu casa, ¿o es que no consideras que es tu casa?, ¿Te da igual que la gente que invitas a visitarte vea eso?, porque a mí no, no me gusta abrir la puerta de casa por la mañana y encontrarme esa basura ahí delante.

Me estoy centrando en el tema de la basura, pero no sólo es eso, es una sensación más general, el ver que alguien sabe que está molestando, pudiendo hacer lo que sea que esté haciendo de otra forma, sin incordiar, pero simplemente pasa de ello.

Un ejemplo más lo tengo en mi trabajo (ya sabéis que no estoy demasiado a gusto ahí). Una de las "amigas" de mi compi se pasa por su mesa todos los días para "marujear" (que nadie se ofenda por la expresión). Pues bien, nunca me ha dirigido la palabra ni me ha saludado a pesar de que estoy bien cerquita. Pero eso no es todo, todos los días también me la encuentro por la escalera y tampoco me saluda. ¿Qué le cuesta decir un simple hola?, pero eso sí, yo siempre le suelto un "hola, buenos días" con cierto recochineo interior. El día que me responda me caigo de la escalera de la sorpresa.

Pero todo lo anterior no es lo que más me molesta, no. Lo peor viene ahora: ¡¡¡¡¿Nadie le ha dicho a mi vecino de arriba que no está bien ponerse a taladrar a las doce y media de la noche de un martes?!!!!. ¡Qué la gente madruga para ir a trabajar y tiene que dormir!.

Ainss, qué cruz.

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