Lamentablemente hay muchos más, pero así para empezar, ahí van unos cuantos. (Aclaro que la mayor puntuación la han sacado gracias a su mala educación y falta de, valga la redundancia, profesionalidad).
- El empleado de cierta compañía de gas, encargado del servicio de Atención al Cliente, el cual, me tuvo más de 10 minutos oyendo la misma canción; todo para una gestión estúpida, y de lo más desagradable el tipo, oiga. Y por supuesto, era un 902. Odio los call-centers esos. Por cierto, al final lo hizo mal y me tuvieron que llamar ellos para arreglar el desaguisado. (Sin comentarios).
- El camarero de un conocido restaurante de una gran ciudad, famoso por cierto plato de su carta, el cual debe de tener cierta aversión a los extranjeros, porque tuvo a una parejita de "guiris" que no hablaban español, esperando una hora en la terraza, bajo un sol abrasador, sin dignarse a atenderles. Sin embargo, al resto de clientes que llegaron después, los atendió rápidamente. Y los pobres turistas esperando, hasta que se cansaron y se fueron a otra parte. Así se ayuda al turismo, si señor.
- El taquillero de cierta estación de tren, que, ante un problema con el billete en vez de atenderme, me amenazó con llamar a seguridad. En el Servicio de Atención al Cliente me solucionaron el problema (que no era mío, sino de la propia infraestructura de la estación) y me aconsejaron que pusiera una reclamación. La puse............. (no sirvió para nada, por cierto).
- Seguimos con taquilleros, esta vez, la taquillera de una concurrida estación de autobuses, que, al solicitar información sobre el horario de un autobús, me remitió a un papelito pegado en la ventanilla, que se contradecía con otro que estaba justo al lado. Al solicitarle la aclaración, me volvió a remitir a los papelitos (con muy mala educación), y, cuando le volví a decir que había una contradición, me dio un tercer horario distinto. ¡Toma ya!. ¿Pero a qué hora sale el último autobús, por Dios?. Menos mal que al final me fui antes.
- Por último, los obreros que están haciendo una obra al lado de mi casa. ¿Por qué se ponen todos los días a las 6:30 de la mañana a hablar a voz en grito debajo de mi ventana?. ¿Es que no pueden entrar en el edificio?, ¿es que no pueden hablar bajito?, por favor, que están juntitos en amor y compañía, y la gente (o al menos yo), quiere dormir. (Qué cruz).
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