Ranita23 conoció a Chicomolón en la sala “amigos” de un chat. Después de un intercambio de comentarios divertidos se dieron cuenta de que tenían algunas cosas en común, lo que hizo que pasaran al canal “privado”, donde podían hablar más tranquilamente sin interrupciones. En seguida pasaron de la típica charla insustancial a hablar de cosas, digamos, más personales, y de ahí a intercambiar las direcciones de messenger.
Luego ya vino todo rodado, charlar hasta las tantas de la noche, intercambiarse fotos, dar un toque al móvil para que el otro se conecte..... En fin, que sin saber como, un día todo empezó a girar alrededor de una persona a la que nunca había “visto” pero con la que, sin embargo, compartía muchos más secretos y se sentía más cómoda que con la mayoría de sus amigos.
Un paso más allá fue conectar por primera vez la webcam, se veían por primera vez las caras, y la inseguridad y el miedo eran evidentes: “¿le gustaré?, ¿le pareceré guapa?”, ¿Cómo será él?. La prueba fue superada con éxito, se conectaron, se vieron y se gustaron. ¿Fue aquí donde el corazón empezó a palpitar?, puede ser.
A partir de aquel día o bien hablaban a través de la webcam o por el teléfono, ya no podían estar desconectados mucho tiempo, y se dieron cuenta de que, por absurdo que pareciera, sentían algo especial entre ellos, ¿amor?, quizá; ellos pensaban que sí.
Y por supuesto, como todo llega, también hubo fase sexual, o más bien “ciber-sexual”. Y a los dos les gustó, así que siguieron repitiendo y repitiendo las sesiones de sexo a través de la webcam, y se preguntaban si se lo pasarían tan bien cuando estuvieran juntos en persona, incluso llegaron a planear una escapada romántica a una ciudad a medio camino entre las suyas, pero para eso aún habría que esperar un par de meses. ¿Qué más daba?, por ahora estaban bien así.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Ranita23 fue notando que Chicomolón ya no se conectaba tanto como antes, las llamadas eran más esporádicas, la webcam casi no la utilizaban, y, lo peor de todo, Chicomolón había vuelto a frecuentar aquel chat en el que se conocieron. Todo ello provocó los celos de Ranita23 y las quejas de Chicomolón acerca de que lo tenía axfisiado y que también quería chatear con otra gente.
Y, por supuesto, tenía que llegar el día en que Chicomolón le confesara a Ranita23 que había practicado ciber-sexo con otra del chat, Rubiasinuosa.
Aquí acabo la historia de amor.
En resumidas cuentas, las relaciones, por mucho que hayan cambiado los tiempos y las costumbres, siguen siendo iguales.
Ranita23 decidió pasar el mal trago escapándose a Londres con un amigo (gay, mal pensados, je je) y al regresar, me ha mandado este mensaje:
“Toy mejor, mola londrs, fotos y cronik n mi blog”
Sin comentarios.
Luego ya vino todo rodado, charlar hasta las tantas de la noche, intercambiarse fotos, dar un toque al móvil para que el otro se conecte..... En fin, que sin saber como, un día todo empezó a girar alrededor de una persona a la que nunca había “visto” pero con la que, sin embargo, compartía muchos más secretos y se sentía más cómoda que con la mayoría de sus amigos.
Un paso más allá fue conectar por primera vez la webcam, se veían por primera vez las caras, y la inseguridad y el miedo eran evidentes: “¿le gustaré?, ¿le pareceré guapa?”, ¿Cómo será él?. La prueba fue superada con éxito, se conectaron, se vieron y se gustaron. ¿Fue aquí donde el corazón empezó a palpitar?, puede ser.
A partir de aquel día o bien hablaban a través de la webcam o por el teléfono, ya no podían estar desconectados mucho tiempo, y se dieron cuenta de que, por absurdo que pareciera, sentían algo especial entre ellos, ¿amor?, quizá; ellos pensaban que sí.
Y por supuesto, como todo llega, también hubo fase sexual, o más bien “ciber-sexual”. Y a los dos les gustó, así que siguieron repitiendo y repitiendo las sesiones de sexo a través de la webcam, y se preguntaban si se lo pasarían tan bien cuando estuvieran juntos en persona, incluso llegaron a planear una escapada romántica a una ciudad a medio camino entre las suyas, pero para eso aún habría que esperar un par de meses. ¿Qué más daba?, por ahora estaban bien así.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, Ranita23 fue notando que Chicomolón ya no se conectaba tanto como antes, las llamadas eran más esporádicas, la webcam casi no la utilizaban, y, lo peor de todo, Chicomolón había vuelto a frecuentar aquel chat en el que se conocieron. Todo ello provocó los celos de Ranita23 y las quejas de Chicomolón acerca de que lo tenía axfisiado y que también quería chatear con otra gente.
Y, por supuesto, tenía que llegar el día en que Chicomolón le confesara a Ranita23 que había practicado ciber-sexo con otra del chat, Rubiasinuosa.
Aquí acabo la historia de amor.
En resumidas cuentas, las relaciones, por mucho que hayan cambiado los tiempos y las costumbres, siguen siendo iguales.
Ranita23 decidió pasar el mal trago escapándose a Londres con un amigo (gay, mal pensados, je je) y al regresar, me ha mandado este mensaje:
“Toy mejor, mola londrs, fotos y cronik n mi blog”
Sin comentarios.
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