No, no tengo suerte, o será que no se elegir, o que soy boba. Creo que la última opción gana por goleada. Pero eso hace que me sienta aún peor.
Cuando estaba a punto (recalco lo de "a punto") de olvidar a Dorian, conozco a G. Un chico divertido, cariñoso..... Vamos, de los que me gustan. Nos hacemos amigos y hasta alcanzamos un buen grado de confianza, lo que hace que me confiese un problema, bastante serio, que tiene. A partir de ese momento Sibyl despliega todo su manto protector, se viste la armadura y se lanza directa a combatir el mal. Ella sola, así de cabeza. Y mientras tanto, G, descansa.
Todo ese esfuerzo me ha producido un gran desgaste, pero al mismo tiempo he conseguido quitar a Dorian de mi pensamiento y empezar a ver con otros ojos a G. Y justo ahora, cuando casi podía empezar a ver de nuevo la luz, G. me confiesa que está enamorado de C., y no sólo eso, sino que la historia está inacabada y vete tú a saber como terminará.
C., no podía ser otra, claro, es un ser encantador. Yo que los conozco a los dos, nunca creí que hubiera algo entre ellos, y mira, menuda historia.
Nada, otra vez a recular y a volver a ocultarme en mi cueva. Esta vez no hubo suerte, tampoco. Otra vez será.
Y lo peor es que mientras escribo mi pequeño desahogo, tú estás en el messenger bombardeándome con tus problemas (los que ya conocía y los nuevos ) pidiendo mi ayuda. ¿Y de mí quién se ocupa?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario