lunes, 9 de abril de 2007

Mirando un frasco de cristal

No os dejéis engañar por el título, este post no tiene ningún tinte romántico, ni nada por el estilo, es todo mucho más banal.
¿Qué habéis hecho en Semana Santa?, me gustaría decir que yo he hecho un viaje fantástico a algún lugar maravilloso en la compañía perfecta, pero no, no ha sido así. Señoras y señores.... he ido..... ¡al pueblo!. Tachannnnn!!!!!!!
El problema de ser una chica independiente (o al menos lo intento) lejos de casa y de la familia obliga a hacer estos sacrificios, es decir, a ir de visita al pueblo de los padres, donde se juntan toda la parentela de más de 45 años(los de menos edad todavía tienen hijos pequeños que tiranizan el lugar de vacaciones, angelitos).
Así que mis vacaciones se han reducido a recibir muchos besos de tías abuelas solteronas, responder innumerables veces a la pregunta de..... (seguro que ya sabéis cual es....... )"¿Cuándo te vas a echar un novio y casarte?????", ver mucho campo, con su fauna autóctona y otra que no lo es tanto....
Y comer, eso sí, me he puesto hasta los ojos de comer: embutidos de todas clases, guisos, dulces.... ¿qué sería de un pueblo sin sus buenos productos?.
Y hete aquí que de ahí viene mi problema con el frasco: una de mis tías cocina de miedo y siempre para una multitud, aunque sólo tenga cuatro invitados. Este domingo hizo un cocido descomunal y riquísimo (tenía de todo, todo, todo) y claro, sobró y en un alarde de generosidad, me metió parte de las sobras en un gran frasco de cristal, para que la pobrecita de Sibyl comiera caliente al menos una semana. Hasta aquí perfecto, pero....
¿Como narices abro el frasco??????, está tan cerrado y es tan grande que soy incapaz de desenroscarlo, y no, no vale lo de los golpecitos en el culo del frasco, ni lo de meter el cuchillo entre el cristal y la tapa.
Así que aquí estoy, mirando el frasco con un manjar en su interior y yo muerta de hambre.
Se admiten ideas.

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