Como ya sabéis, tengo pánico a volar, y al acercarse la fecha en la que tengo que coger un avión, siento crecer la ansiedad hasta límites preocupantes. Vale, ya sé todo eso de que es el medio de transporte más seguro y toda la historia. No es eso lo que me da miedo; en realidad, no sé realmente a qué temo, es una sensación puramente ilógica, algo que se escapa a la razón. Es un miedo psicológico, como dirían los entendidos.
Pero da igual, sea lo que sea, y por mucha conciencia que yo tenga de lo absurdo de mi miedo, éste sigue ahí, así como los sudores fríos al pensar que tengo que pasar un par de horas metida en un cacharro volante sin poder escapar.
Así que visto lo visto, ayer me fui al médico a que me recetara cualquier pastillita milagrosa, yo que nunca he ido a ninguno desde que era niña (la automedicación, un mal hábito). ¡Imaginaos la cara del médico cuando aparezco por ahí pidiendo tranquilizantes!. El pobre me miró como si estuviera chiflada, y quizá pensó que no era tan mala idea eso de las pastillas, ja ja. Al menos no me dio cita para el psiquiatra, aunque me encasquetó una larga charla sobre los miedos psicológicos y demás, incluso me enseñó técnicas de relajación. Aunque a mí todo eso me daba igual, yo sólo quería mi "dosis" y no respiré tranquila hasta que me recetó algo.
Así que aquí estoy ahora, con mi caja de pastillitas, más aplacada ahora que tengo mi dosis, je je. Aunque, si os digo la verdad, me preocupa un poco tomarme estas cosas, porque yo sólo tomo Aspirina cuando me duele la cabeza, nada más. Estoy mirando por internet los efectos que tiene el Orfidal (que es lo que me ha recetado) y parece que crea adicción, lo dicho, soy una yonki, je je, aunque por un par de pastillas que me tome no creo que pase nada, ¿no?, ¿o es así como se empieza?. A ver si ahora voy a pasar del pánico al avión al pánico a las pastillas. Lo que soy es una "fobia-adicta".
No hay comentarios:
Publicar un comentario