Ayer, tarde de frío, decidí dar un paseo por el centro para ir de compras (o sea, entrar en todas las tiendas, revolver todo y no comprar nada). Cuando ya, harta de tanto gentío (habrá crisis económica, pero las colas en las cajas siguen siendo enormes, y aún no han llegado las rebajas), decidí volverme a casa, me di de bruces con una “conocida”, algo así como la amiga de una amiga que conocí en el cumpleaños de no-se-quién. Al ser un choque frontal no había manera de disimular y hacerse la distraída, así que tocó el típico saludo:
Conocida Anónima: “hola, tú eres la amiga de X, ¿verdad?”.
Sibyl: “Si, y tú eres la amiga de Y, cuanto tiempo.
C.A.: “Oye, ¿Ibas a algún sitio?”. Preguntita comprometida.
Sibyl: “No, estuve de compras, pero ya me iba a casa”.
Gran error. Resulta que C.A. tiene un hermano que a su vez tiene una amiga que es “artista” y que esa misma noche, cerca de donde nos encontrábamos, inauguraba una exposición, así que me invitó a ir, por aquello de que la inauguración estuviera llena de gente y fuera un éxito.
Así que allí me planté con ella, sin saber muy bien de qué iba la cosa, pensando que sería de fotografía o algo así. Y sí, algo de fotografía sí había, pero no del tipo de la que me esperaba.
En la puerta nos juntamos con los amigos de la “artista” y fuimos a recorrer la exposición. El grupito contenía todos los estereotipos esperables: el gay super-sensible que disfrutaba a mares con la exposición, la típica chica con gafas de pasta que se afea intencionadamente para parecer más intelectual, la americana de intercambio que todo le parece muy cool, el gótico “hastiado” de vivir y la panoli con cara de no enterarse de nada (esta última era yo, por supuesto). La muestra consistía, básicamente, en fotos del culo de la autora, eso sí, adornado con líneas de distintos colores y en pelucas junto con algún círculo pintado de colores. Desde luego el blanco y negro no era lo suyo.
Imaginaos la situación, yo viendo todo aquello, pensando en donde estaría el valor artístico de las ¿obras? y rodeada de supuestos “eruditos” recién salidos de la facultad de arte emocionados por lo bueno que era “aquello”. Menos mal que, por ser la inauguración, había barra libre, así que me lancé a los chupitos mientras escuchaba la conversación de mis compañeros, intentando fingir que todo aquello me parecía “lo más del arte vanguardista” y no sé cuantas patochadas más. Os lo aseguro, alucinaba completamente con lo que estaba oyendo; incluso había un chico emocionadísimo porque la “autora” tenía programada una visita guiada explicando su obra. Entonces pensé que éste era de los míos, de los que no se había enterado de nada y por eso necesitaba una atención especial de la artista, pero no. Resulta que era un seguidor de todos sus trabajos (Dios mío, ¿pero hay más horrores como este?). Ahí fue cuando dejé los chupitos y me pasé directamente a los cócteles (riquísimos, por cierto, eso sí que era una buena obra de arte, je je), intentando pasar desapercibida y esperando al momento oportuno para irme sin ser demasiado evidente. En algún momento intenté participar en la conversación haciendo un comentario “positivo” sobre una foto, y la de las gafas de pasta me lanzó una mirada por encima del hombro en plan “¿Cómo te atreves a hablar si está claro que tú no tienes ni idea?”. En fin, otro cóctel por favor.
En estas estábamos cuando se acercó un hombre, de unos cuarenta y tantos años, vestido con chaqueta de pana y bufanda, (verídico, otro estereotipo) que estaba escuchando la conversación del grupo para que transmitieran sus felicitaciones a la autora. “Este se ha tomado más cócteles que yo” pensé, porque no me podía creer que también él estuviera abducido por lo que había visto, pero sí, él también había caído.
En fin, que llegué a mi casa con un pelotazo de los gordos y totalmente convencida de ser una ignorante en el tema del arte y completamente insensible a las vibraciones que este emite.
Y hoy, resaca.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Falta de sensibilidad artística
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2 comentarios:
Hola :)
No me ha resultado difícil encontrar el nuevo hogar (los usuarios de flickr lo tenemos fácil para saber quién usa nuestras fotos :D).
Me alegra ver que no has decidido cerrar sin más la vieja casa, me estaba enganchando ligeramente!
Mucha suerte en el futuro. Chao.
¡Hola Guigon!
Bienvenido a mi nueva casita, como he dicho en el post de arriba, tuve que salir de la otra a toda prisa, así que quedan cosas sueltas por hacer aquí. Por eso no salía tu comentario, pero ya está arreglado :-)
Ya supuse que tú no tendrías problemas en seguir el rastro, ja ja.
En serio, me alegro verte por aquí.
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